Mónica Requeijo fusiona tradición, comunidad y nuevas tecnologías en su ganadería inscrita
Su propia experiencia le sirvió de guía para crear Vacantes.gal, un portal gratuito que funciona como una red de contactos para cubrir necesidades laborales, sociales o culturales en el medio rural. Cando Mónica Requeijo, ingeniera de profesión, se hizo cargo de la explotación de su padre en Abadín (Lugo), también debió recurrir a la ayuda de los vecinos para cuestiones que ella misma no sabía hacer, desde arreglar un cierre o picar leña hasta buscar un fontanero en la zona.
Así vió que era necesario poner en contacto a profesionales de diversas áreas con quien pueda precisar sus servicios, no solo en el ámbito de las ofertas laborales, si no para conectar personas también a nivel social o en el ámbito de la búsqueda de vivienda. Los interesados pueden poner sus datos de contacto en la web Vacantes.gal, que tiene un sistema interno de mensajería y que ya cuenta con más de 300 usuarios.
Este directorio resume lo que para Mónica es el rural, una gran comunidad, y nació en agradecimiento a esa ayuda que a ella le dieron los vecinos, cando sin conocer el sector ganadero quiso continuar con el legado de su padre.
Mirando al futuro
Al mismo tiempo que sacó adelante este portal, Mónica también desarrolló otros proyectos innovadores en su explotación, As Vacas dos Meus. Emplea collares de geolocalización para hacer un seguimiento de las áreas de mayor pastoreo y ver en qué zonas está más tiempo el ganado, instaló cámaras de videovigilancia con panel solar e internet para el control de los animales en extensivo y también les implantó micro chips, que identifican a cada uno y leen su temperatura. Además, está planificando un cambio del pastoreo convencional a uno de carácter regenerativo.

Mónica Requeijo es el ejemplo de ganadera, joven y emprendedora, implicada en las posibilidades de mejora que ofrecen las tecnologías. Con gran capacidad de adaptación, se apoya en el pasado para avanzar hacia el futuro, defendiendo las ganaderías como custodios del territorio, que previenen incendios y sostienen la economía del rural.